Su sentido es estrictamente religioso y aunque se le relaciona con la llegada de un nuevo ciclo de la vegetación en la época prehispánica, su conmemoración gira en torno a un motivo: la Cruz, donde se dio muerte y sacrificio a Jesucristo.

El 3 de mayo es una de las festividades religiosas con mayor arraigo en México, además de ser un claro ejemplo del sincretismo cultural generado en el país como resultado del encuentro de las culturas indígenas y la española",

La Invención de la Santa Cruz, en cambio, es conmemorada desde el antiguo. En España aparece en todos los calendarios y fuentes litúrgicas mozárabes, poniéndola en relación con el relato del hallazgo por Santa Elena de la auténtica Cruz de Cristo. Este relato figura en los pasionarios del siglo X y puede resumirse así: En el sexto año de su reinado, el emperador Constantino se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danuvio. Se considera imposible la victoria a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión: en el cielo se apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, In hoc signo vincis ("Con esta señal vencerás"). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y con torturas arrancó la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz a Judas (luego San Judas, obispo de Jerusalén). En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontraron tres cruces ocultas. Para descubrir cuál de ellas era la verdadera las colocaron una a una sobre un joven muerto, el cual resucitó al serle impuesta la tercera, la de Cristo. Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz, el tres de mayo.

En la Lex Romana Visigothorum, promulgada por Recesvindo en el año 654, y renovada por Ervigio el 681, se menciona esta festividad comparándola, por lo que se refiere a su solemnidad, con las mayores del año eclesiástico; y en el Leccionario de Silos, compuesto hacia el año 650, aparece con el nombre de dies Sanctae Crucis, siendo éste el más antiguo testimonio de su conmemoración en España. Desde la primera mitad del siglo VII se tiene conocimiento de la existencia en España de reliquias de la Cruz, concretamente en sendas iglesias de Mérida y Guadix. Finalmente, hay que añadir que el culto a la Cruz en general es aún más antiguo, pues sabemos que en el año 599 se celebró en la Catedral de la Santa Cruz el II Concilio de Barcelona, lo que implica a su vez una advocación anterior.

En cualquier caso, parece que la celebración popular de la Cruz de Mayo tal como hoy la conocemos alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVIII y XIX, para empezar a decaer a principios del XX.

Esta fiesta, en su vertiente popular, está muy extendida por toda España, aunque con variaciones muy significativas de unos lugares a otros. A pesar de ello, la celebración presenta en todas sus manifestaciones una serie constante de elementos comunes. El centro de la fiesta es una cruz, de tamaño natural o reducido, que se adorna, en la calle o en el interior de una casa, con flores, plantas, objetos diversos (pañuelos, colchas, cuadros, candelabros, etc.) y adornos elaborados. A su alrededor se practican bailes típicos, se realizan juegos y se entonan coplas alusivas. A veces hay procesiones, de carácter religioso o pagano. A la hora de establecer los orígenes de esta celebración popular de la Cruz hay que referirse necesariamente a una serie de fiestas paganas que se celebraban desde muy antiguo en el mes de mayo.

Por su lado en México el 3 de mayo, es el centro de la fiesta es una cruz de cualquier tamaño, que se adorna y se coloca en el interior de las casas o en las construcciones, donde se ha acentuado esta fiesta popular, que se relaciona con el Día de los albañiles. La celebración es más arraigada entre lo trabajadores de la construcción, pues no puede faltar en cada obra este festejo, auspiciado por el patrón o arquitecto encargado. Por la madrugada fabrican una cruz con madera del desperdicio de la obra y es adornada y colocada en la parte más alta de la construcción; la celebración es acompañada de bandas de música y cohetes. "Cuando comenzó a desarrollarse popularmente, la fiesta de la cruz tomó elementos de otras fiestas no religiosas, en un intento de asimilarlas para eliminarlas o sencillamente como consecuencia inevitable de su coexistencia, dada la similitud de sus motivaciones",

Mientras que la connotación gremial que los trabajadores de la construcción han dado a esta festividad, que considera cercana a lo folclórico, se debe a la fuerte tradición cultural surgida desde la época colonial de colocar una cruz adornada en las edificaciones, la cual era bendecida por un clérigo en un ritual de fe, costumbre que ha permanecido por cientos de años.

En Chalma, por ejemplo, los dos primeros días de mayo se bajan las cruces de los montes, se visten de flores y se realizan danzas prehispánicas en honor al dios Tezcatlipoca, en un intento de recuperar los valores indígenas.

Entre las más importantes celebraciones de la Santa Cruz destacan la de los pueblos de Tepoztlán, Milpa Alta, Santa Cruz Xochitepec y San Francisco Ozomatlán, Guerrero, en donde la tradición conserva elementos propios de las religiones agrícolas prehispánicas. Comida tradicional, danza y música forma parte primordial de esta celebración.

Para los indígenas mesoamericanos, la cruz estuvo relacionada con los cuatro rumbos cósmicos y para los cristianos se vincula con la muerte y sacrificio realizados por Jesucristo. "Con la evangelización de los pueblos indígenas, la tradición incluyó elementos indígenas y rituales católicos, tales como los rezos y la misma cruz".

El origen de esta celebración se relaciona también con el culto que los grupos prehispánicos rendían a la fertilidad de la tierra. En estas ceremonias se adoraba al Xipetotec o el señor desollado. Esta deidad, que estaba relacionada con la muerte, recibía ofrendas de pieles de personas. Durante el ritual, el Dios era revestido con esas pieles y con ello se pedía que hubiera una abundante cosecha, porque mayo es temporada de las flores.

 
 

 

 
 

FAMILIA VIRTUAL© San Felipe #26 Col. Xoco
Delg. Benito Juárez C.P. 03330 México, D.F.
Tels. 5.688.97.00 Fax 5.605.92.40